El DINERO LO PONES TÚ
LOS ERRORES TAMBIÉN LOS PAGAS TÚ
Si tu explotación no está dando los resultados que esperabas o estás a punto de tomar una decisión importante, cuéntamelo.
Te diré si puedo ayudarte a tomarla con más criterio. Y si creo que no me necesitas, también.
No me creas
Podría decirte que tengo mucha experiencia, que aporto criterio, que veo cosas que otros no ven y todas esas cosas que dicen los consultores.
Prefiero enseñarte esto.
Luego decides tú.

CASO 1 / MAQUINARIA
60.000€
La máquina era la misma. El precio, no.
Y eso que era un proveedor de confianza.

CASO 2 / OPERACIONES
1.500 kg
La instalación funcionaba, El procedimiento, no.
Pérdida diaria de aceite que se daba por normal.

CASO 3 / INVERSIÓN
≈ 3 M€
El bussines plan lo soporta todo. La realidad, no.
La cantidad que ahorré en una inversión de 10M€.
La New Holland no tenía la culpa de los 60.000 €
Hay algo peor que pagar 60.000 euros de más por una máquina.
Y no tiene que ver con el dinero.
Ahora te cuento.
Una empresa iba a comprar una New Holland.
La máquina estaba elegida.
El presupuesto, preparado.
Todo parecía estar en orden.
Hasta que alguien dijo: «Échale un vistazo».
Y se le echó.
Pero no a la máquina. Al precio.
Se habló con distribuidores, se consultó con vendedores y apareció una diferencia.
60.000 euros.
Sesenta mil euros de más.
La máquina seguía siendo la misma. No había que cambiar de marca ni buscar otra alternativa.
Simplemente, el presupuesto estaba inflado.
Y claro, cuando compras una máquina de ese precio, las cifras son tan grandes que 60.000 euros pueden pasar desapercibidos.
Como si fueran calderilla.
Calderilla de la que te compra un buen coche, por cierto.
Pero aquí viene lo interesante.
Porque ahorrar esos 60.000 euros estuvo muy bien.
¡Cojonudo!
Pero la cosa no acaba aquí.
Todo el mundo puede pensar que el vendedor o el intermediario te está intentando sacar todo lo que pueda.
Al fin y al cabo, está defendiendo su negocio.
Otra cosa es que esos 60.000 euros de más aparezcan en un presupuesto que viene de alguien que también tiene intereses en tu empresa.
Concretamente, uno de los socios.
Y eso cambia bastante las cosas.
Porque el precio de una máquina se puede negociar.
Un presupuesto inflado se puede corregir.
Y 60.000 euros que no has llegado a pagar siguen estando en tu bolsillo.
Pero la tranquilidad de saber con quién estás haciendo negocios...
Eso ya tiene otro precio.
Y probablemente sea lo más valioso que se descubrió aquel día.
En Uruguay descubrí una forma carísima de apagar una máquina
En una almazara de Uruguay había algo que me preocupaba bastante más que una máquina averiada.
Porque cuando una máquina se avería, al menos alguien se da cuenta.
Aquí no.
Aquí todo funcionaba perfectamente.
Y precisamente por eso nadie sospechaba nada.
Te cuento.
La fábrica producía entre 2.700 y 3.000 kilos de aceite al día.
Entraba aceituna, las máquinas trabajaban y salía aceite.
Todo estupendo.
Pero cuando fui a revisar cómo estaban trabajando, hubo una cosa que no me cuadró.
Una costumbre que repetían tres veces al día.
Y que, por lo visto, nadie se había planteado cambiar.
Resulta que cuando se acababa la masa de las batidoras, paraban las máquinas, limpiaban y a otra cosa.
Lo normal.
O eso creían.
Porque que se acabe la masa de las batidoras no significa que dentro de la máquina ya no quede aceite.
Y allí quedaba.
Pero ellos paraban igualmente.
¿Y qué pasaba con ese aceite?
Pues que terminaba saliendo con los lodos.
Piénsalo.
Habían cultivado las aceitunas, las habían recogido, transportado y procesado.
Todo ese trabajo para terminar tirando parte del resultado.
Y sin enterarse.
Así que les corregí aquella forma de trabajar para que terminaran de extraer el aceite antes de parar.
No necesitaban otra máquina.
Ni gastarse una fortuna en tecnología.
Solo dejar de hacer algo que llevaban haciendo como si fuera lo más normal del mundo.
Ahora viene lo bueno.
¿Sabes cuánto aceite se les estaba escapando por aquella tontería?
500 kilos.
Pero espera, que tiene más gracia.
No eran 500 kilos al día.
Eran 500 kilos cada vez que paraban.
Y paraban tres veces.
1.500 kilos de aceite al día que terminaban con los lodos.
Todos los días de trabajo.
Imagínate lo que supone eso durante una campaña.
Y nadie había visto el problema porque, aparentemente, todo funcionaba bien.
Por eso, antes de pensar dónde meter más dinero en tu negocio, yo me preocuparía de averiguar por dónde se está yendo el que ya metes.
Igual tienes más margen de mejora del que crees. Y sin comprar absolutamente nada.
10 Millones por una finca. Y lo que faltaba por pagar.
Hay una manera bastante absurda de perder varios millones de euros.
Comprar algo que todavía no existe.
Y pagarlo como si ya estuviera hecho.
Te cuento.
Un empresario estaba a punto de comprar una finca de olivar por unos 10 millones de euros.
Unas mil hectáreas.
Olivos, agua, instalaciones, terreno...
Vamos, que aquello no era precisamente un huerto para plantar cuatro tomates.
El comprador no venía del mundo del olivar y me encargó revisar la finca antes de firmar.
Y menos mal.
Porque cuando empecé a analizar la explotación, aparecieron unas cuantas cosas que cambiaban bastante el panorama.
Para empezar, parte de la plantación no era mecanizable.
Y eso, en una explotación de ese tamaño, no es precisamente un detalle sin importancia.
También había problemas sanitarios en los olivos.
Y lo mejor venía después.
Todavía hacía falta meter una cantidad importante de dinero para conseguir que aquella finca produjera como se suponía que debía producir.
Es decir, se estaba poniendo precio de explotación terminada a una finca que todavía necesitaba una transformación importante.
Y esa transformación la iba a pagar el comprador.
Después de soltar los 10 millones.
Muy buen negocio.
Para el que vendía, claro.
Así que hice la valoración agronómica, analicé los problemas reales de la explotación y puse números a lo que todavía faltaba por hacer.
Con esa información, el comprador pudo sentarse a negociar sabiendo lo que realmente tenía delante.
Y aquí viene lo bueno.
El precio bajó un 30%.
Haz tú mismo las cuentas.
Si vas a soltar varios millones por una finca, supongo que querrás saber si realmente vale lo que te están pidiendo.
Y mejor descubrirlo antes de firmar que cuando ya no tenga remedio.
Aunque tampoco hace falta que estés pensando en gastarte millones para hablar conmigo.
Si vas a invertir tu dinero en una finca, sea mucho o poco, lo suyo es saber qué estás comprando. Y qué no deberías estar pagando.
Lo peligroso no es una decisión absurda
No te confundas
Detrás de la historias que acabas de leer hay gente competente y la decisión que iban a tomar tenía buena pinta.
Nada parecía absurdo.
Y precisamente por eso merece la pena mirar.
A mí no me interesan demasiado las decisiones obviamente malas.
Esas se ven de lejos.
Me interesan las que parecen buenas.
Las que estás a punto de firmar.
MEJOR ANTES DE PONER EL DINERO...
DESPUÉS TAMBIÉN PUEDO AYUDARTE
Pero suele haber menos opciones
Prefiero llegar cuando todavía puedes comparar, negociar, cambiar de idea o seguir adelante sabiendo exactamente por qué.
Y hay algo más.
Si vas a poner mucho dinero encima de la mesa, conviene que al menos una de las personas que revise la decisión no cobre más porque tú digas que sí.
Llámame desconfiado.
Si tienes una compra, una inversión o una decisión importante y algo no termina de cuadrarte, cuéntamela.
No me digas qué servicio quieres.
Dime qué estás pensando hacer.
Y qué te hace dudar.
